conoceralautor.es

Blog - La senda de los libros

Cine y literatura

Por Pedro Amorós - 24/09/2018

Cine y literatura  de Pere GimferrerCine y literatura, de Pere Gimferrer
Ensayo - Seix Baral, 1999

En una nota que precede al ensayo Cine y literatura, Pere Gimferrer explica que el libro fue concebido a finales de los años setenta y publicado finalmente en 1985. La anotación no es baladí pues las observaciones que el autor realiza a propósito de ciertas películas de Bergman, Antonioni y en menor medida Wenders (sobre todo Persona y El reportero) ponen el acento en la época en que se está escribiendo el libro. Pero más allá de esta evidencia, no cabe duda de que Gimferrer está pensando en las posibilidades que ofrece la cinematografía moderna respecto al modelo narrativo impuesto desde principios del siglo XX. En este sentido, el punto de partida del ensayo, sobre el que el autor reflexiona varias veces en el texto, es que Griffith se inspiró en el modelo novelesco dikensiano para construir la narrativa cinematográfica clásica, dando lugar a un estilo que, casi sin cambios, se mantiene hasta la actualidad. A pesar, pues, de las aportaciones del cine moderno, Gimferrer tiene clara la continuidad del lenguaje cinematográfico frente a un lenguaje literario más complejo, variado y con más recursos. La consecuencia de todo esto es que cuanto mayor talento literario se despliegue en una novela o una obra de teatro tanto más difícil será la adaptación al cine, lo cual explica la dificultad para encontrar una gran novela convertida en una gran película. Ninguno de los grandes clásicos de la novela, afirma Gimferrer, ha llegado a ser un gran clásico del cine, y un hecho de esta naturaleza no puede considerarse casual, sino indicativo de los límites de la adaptación. Salvo raras excepciones, los novelistas quedan mejor reflejados en sus obras menores. La cuestión se complica todavía más con la novela moderna (a partir de Joyce, Proust y Kafka) pues las novedades literarias de que hace gala la novela actual (lo que entiende Gimferrer por novela actual, que nada tiene que ver con la mayor parte de la producción literaria de carácter mercantil) contribuyen a distanciar cada vez más el cine de la narrativa contemporánea.

Al plantear la cuestión del teatro, Gimferrer observa las mismas circunstancias y los mismos problemas que en la novela, pues se da el caso de que el teatro actual (o lo que el autor entiende como tal, es decir, un espectáculo más centrado en la realidad escénica que en la ilusión realista) está más alejado del cine que el teatro isabelino. Gimferrer, como no podía ser de otro modo, acude a Shakespeare para analizar las relaciones entre palabra escénica y palabra fílmica. El paso del teatro al cine es seguido a través de los ejemplos de Olivier y Welles. Siempre pensando en términos cinematográficos, Gimferrer advierte que el cine de Welles es capaz de lograr aquello que el autor considera fundamental en toda adaptación fílmica, a saber, emplear los recursos que son propios del cine para solucionar los problemas que se plantean en una película en vez de mimetizar los recursos literarios, consiguiendo de este modo obras verdaderamente autónomas. En el caso de Olivier, Gimferrer aprecia certeramente uno de los grandes fallos de las adaptaciones cinematográficas: el desequilibrio entre los parlamentos y el contenido visual de los encuadres. Al revisar las películas de Olivier, tal como afirma el autor, el espectador se queda con la sensación de que o bien sobran palabras o bien faltan metros de película: se habla demasiado o se ve muy poco; la carga semántica acumulada en los parlamentos tiene mucho más peso que el contenido visual de los encuadres.

En la parte final de este magnífico libro, Gimferrer evoca las películas de Douglas Sirk para poner de manifiesto que el guión es una cosa muy distinta de la película y no determina el resultado final que se observa en la pantalla. Sirk ha sabido convertir melodramas populares y materiales literarios infames en auténticas tragedias gracias a la estilización de la puesta en escena. Esta idea, que parece muy clara para quien contempla hoy en día una película de Sirk, pasó inadvertida para gran parte de la crítica (como tantas otras cosas) durante los años cincuenta. Por lo demás, el cine documental es también una muestra bien palpable de que el guión es un pretexto y un punto de partida previo, perfectamente moldeable en las diferentes etapas de definición de una película hasta el punto de que en ciertos casos, tal como señala Gimferrer, se puede hablar de guión a posteriori, y el ejemplo de El desencanto es buena prueba de ello pues el guión se debe tanto a Chavarri como a los Panero. Toda esta argumentación lleva finalmente a Gimferrer a la conclusión que cierra el ensayo: el guión es un género literario subsidiario, pero no es cine.

Admirador de Manckiewicz, Cukor y Wilder por lo que se deduce del texto, nuestro autor no oculta las dificultades que embarga la alianza

escribe tu comentario

Para comentar este artículo tienes que estar identificado.

Autor

Pedro Amorós


Ha estudiado Historia y Cine. Es profesor de historia, guionista y doctor en la especialidad de historia antigua por la universidad de Murcia. Ha publicado las novelas El recodo del río y Bajo el arco en ruina, y la obra de teatro Beatriz Cenci, una historia romana. Ha publicado también el ensayo "Jano ante el espejo". Ha participado en diversos libros colectivos, como: Microantología del microrrelato I, Microantología del Microrrelato II, Antología del Relato negro I, Antología del Relato negro II, Las estratagemas del amor, Yo también escuchaba el parte de RNE e Hiroshima, Truman. Ha colaborado en el periódico literario Irreverentes. Mantiene el blog de crítica literaria http://pedroamoros.blogspot.com
Sobre el autor

Libros de Pedro Amorós

La plegaria de Eos
Ensayo. Ediciones Irreverentes, 2018
El exilio de Dante
Teatro. Ediciones Irreverentes, 2016
La tradición en Platón
Filosofía. Ediciones Irreverentes, 2015
La extraña victoria
Novela. Ediciones Irreverentes, 2013
Jano ante el espejo
Ensayo. Ediciones Irreverentes, 2011
Beatriz Cenci
Teatro. Ediciones Irreverentes, 2009